Ara calle quan recorde…

 

                                       Por aquí pasó el sueño. Iba despierto…
                                        Por aquí pasó el frío. Iba temblando…
                                                                                                        HUGO LINDO

Ara calle quan recorde la set dels dies morts.
Els temps grocs dels punyals, el quotidià batec
De les agulles de cap, la set assajant les seues hores futures…
Abans era el riure sobtat a l’alé, l’árbre amb ràfegues
Verdes i no la fusta atroç de l’espasme, ni l’antítesi
Èrtica del vol. Era el somni rosada de l’Esperança,
No el fred que corcà la pell amb l’apetit del sulfur.

Ara calle quan el somriure extingeix la seua ebriesa.
Quan la vinya és el sèpia de la fullaraca.

Llarg viatge aquest de sandàlies fosques, de riscos sense llavors.
Tremola la pols als últims matolls dels pulmons.
En la respiració trobaren cabuda les fletxes; al coixí
Menuts ocells cansats de tanta llunyania…
El dia ferit a les tempes mutilà l’oceà de les nines;
El mar oxidà les palabres con su escuma recurrent.
El granit cresqué a galop damunt de les tempes, fugaç com una
Hora en flames com el vinagre ancestral dels cecs…

Ara calle quan recorde les caretes i la meua impotència.
Quan les paraules jugaven a espills…

Las finestres cremen a l’hemisferi de les infàmias. Cremen
Els verbs de tant anar damunt del pantaix de les roques.
Als peus cada gavina trencà les campanes i els passos.
Ara no sé si el pit és innocent de tant incendi,
De tanta partida, de cada boira caient a dentegades
Damunt de les tempes. Encara no me n’adone, malgrat estar ací,
Entre canelobres, entre allò que foren companyies i retrats.

Ara calle quan recorde la fam continguda en les paraules.
Quan els ermassos es tornen cercles turbulents…

El torrent de la sang s’obri a les mans. —Hivern
De catarates deixat als porus com un crit de llosetes.
Hòsties en bocins jugant a l’atzar de l’èter, al temps
Que es trencà a les nines, a la set que despullà els dies.
Ara calle, simplement.
Ara calle junt a la respiració de l’arc del cel
I li done la volta als velers de la pàgina…

Baratària, 20.IV.2009

Ahora callo cuando recuerdo…

 

 Por aquí pasó el sueño. Iba despierto…
Por aquí pasó el frío. Iba temblando…
HUGO LINDO

 

Ahora callo cuando recuerdo la sed de los días muertos.
Los tiempos amarillos de los puñales, el cotidiano pálpito
De los alfileres, la sed ensayando sus horas futuras…
Antes era la risa súbita en el aliento, el árbol con ráfagas
Verdes y no el madero atroz del espasmo, ni la antítesis
Yerta del vuelo. Era el sueño recio de la Esperanza,
No el frío que carcomió la piel con el apetito del sulfuro.

Ahora callo cuando la sonrisa  apaga  su embriaguez.
Cuando la viña es el sepia de la hojarasca.

Largo viaje este de sandalias oscuras, de riesgos sin semillas.
Tiembla el polvo en los últimos matorrales de los pulmones.
En la respiración hallaron cabida las flechas; en la almohada
Menudos pájaros cansados de tanta lejanía…
El día herido en las sienes mutiló el océano de las pupilas;
El mar oxidó las palabras con su espuma recurrente.
El granito creció a galope sobre las sienes, fugaz como una
Hora en llamas como el vinagre ancestral de los ciegos…

Ahora callo cuando recuerdo las máscaras y mi impotencia.
Cuando las palabras jugaban a espejos…

Las ventanas arden en el hemisferio de las infamias. Arden
Los verbos de tanto andar sobre el jadeo de las rocas.
En los pies cada gaviota rompió las campanas y los pasos.
Ahora no sé si el pecho es inocente de tanto incendio,
De tanta partida, de cada niebla cayendo a dentelladas
Sobre mis sienes. Todavía no lo advierto, pese a estar, aquí,
Entre candelabros, entre lo que fueron compañías y retratos.

Ahora callo cuando recuerdo el hambre contenida en las palabras.
Cuando los páramos se vuelven círculos turbulentos…

El torrente de la sangre se abre en las manos. —Invierno
De cataratas dejado en los poros como un grito de baldosas.
Hostias en pedazos jugando al azar del éter, al tiempo
Que se rompió en las pupilas, a la sed que desnudó los días.
Ahora callo, simplemente.
Ahora callo junto a la respiración del arco iris
Y le doy vuelta a los veleros de la página…
Barataria, 20.IV.2009